lunes, 23 de noviembre de 2009

Amazonas: mujeres indomables

la calle es mi casa sin marido,
mi trabajo sin patrones,
mi salón de fiesta colorido

María Galindo


María Galindo, Amazona feminista boliviana, trajo a Donosti el pasado 16 de noviembre un caudal de ideas para reflexionar en torno a la violencia contra las mujeres con su documental Amazonas: mujeres indomables.

De diferentes orígenes pero con un mismo cuerpo e identidad magullados (en fase de empoderamiento), así es el colectivo de las Amazonas, que viven en un suburbio de Buenos Aires. El proceso de este grupo ha hecho que se transforme poco a poco en lo que ellas mismas han llegado a denominar un comando. Un comando de lucha contra aquellos que luchaban sin escrúpulos (ni agallas) contra ellas, un comando de apoyo que se enfrenta al maltratador yendo a la casa en el momento mismo del maltrato. Estas amazonas decidieron unirse contra el enemigo y sacar fuerza de su propia unión, sin recurrir a juzgados, ONGs, policías ni leyes, que tantas veces les habían fallado. La intervención así es mucho más inmediata, que es justamente lo que necesita una mujer a la que se acaba de maltratar. Junto con las voces de las amazonas parecía que llegara a nuestros oídos el sonido de los pasos firmes de estas mujeres por las callejas que veíamos en el documental, como caballos de guerra que hacen ruido mientras galopan.
Ésta es una de las hipótesis que sostuvo en el coloquio María Galindo: “a medida que lo institucional ha ido creciendo y regulando ámbitos, han ido desapareciendo las redes sociales de apoyo”. Es necesario retomar una metodología de intervención directa, al margen (sin tener que derrotarlo necesariamente) de lo institucional que por burocrático resulta demasiado lento, y que por tratar de no serlo tanto, generaliza y uniformiza en exceso los casos únicos que presenta cada persona.
Y nos preguntamos si esto sucede en nuestro entorno… Parece fácil creer que en Bolivia o Argentina las leyes no funcionen (parece que siempre nos protegemos con la excusa de que son países subdesarrollados...), pero aquí las leyes protegen los derechos de las mujeres, las protegen de las agresiones, les dan refugio en una casa cuando deben escapar de un agresor que vive con ellas.... Es cierto que ha evolucionado y gracias, pero si profundizáramos en el tema llegaríamos a ver cómo esas leyes son hijas vacunales de un sistema que sigue oprimiendo a la mujer (a gays, lesbianas, transexuales, putas, pobres, inmigrantes, viejxs…), y que quizás por ello a medida que ha ido ganando terreno ha ido sacudiendo del mapa a diferentes luchas feministas y grupos extra-institucionales (porque parece que ya no son necesarios: tus derechos están amparados por la ley, no tienes derecho a quejarte).
En uno de los escritos de María Galindo se lee: “Desde mi punto de vista de mujer feminista boliviana considero que los feminismos diversos del norte están en una grave crisis de lenguajes, de estrategias, de creatividad y de capacidad de análisis de sus propias realidades”. ¿Estará en lo cierto? Por lo pronto sabemos que los crímenes de violencia contra las mujeres siguen existiendo. Ya es hora de proponer otras soluciones diferentes, disidentes, rebeldes, alegres, solidarias, libres…

Pensaremos, re-pensaremos, actuaremos, graffitearemos y patalearemos. Reconstruiremos con otro lenguaje y otras alianzas. ¿Se escucha nuestro grito? Ya ha comenzado a formarse… es cuestión de aguzar el oído para comenzar a sentirnos…

Itxaslore Yarza

Las garaipen¡¡